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El sorprendente origen de la palabra "CHAO"

El origen de «chao» es sorprendente: proviene del italiano ciao, que a su vez deriva del veneciano s'ciàvo, que significaba «esclavo».


Para entender este cambio, debemos volver al latín medieval "sclavus", que significaba tanto "eslavo" como "esclavo". Ambos sentidos se fusionaron porque, en la Alta Edad Media, la mayoría de las personas esclavizadas y vendidas en los mercados del Mediterráneo provenían de las regiones eslavas de Europa oriental.


Decir "schiavo vostro" (esclavo suyo) significaba ponerse simbólicamente a disposición del otro, en una época en la que las fórmulas de cortesía eran mucho más elaboradas que hoy en día. Es el mismo mecanismo por el cual en español todavía se dice "servidor" o "a sus órdenes".


La universalidad del «chao» es fascinante, ya que ha logrado adaptarse a la fonética de decenas de idiomas alrededor del mundo:

  • En Europa: se escribe tschau en alemán, čau en checo y eslovaco, csáo en húngaro, ĉaŭ en esperanto y tchao en francés. Asimismo, en lituano se adapta como čiau.

  • En el mundo lusófono: el portugués lo emplea bajo las formas tchau o chau.

  • En los países hispanohablantes: su uso es omnipresente. Mientras que en la mayoría de los países se mantiene la grafía chao, en Argentina es común encontrar la variante chau.


En Italia, Ciao se usa tanto para decir "hola" como "adiós". Es un saludo universal e informal que funciona al llegar y al despedirse.


En los países hispanohablantes, y en las adaptaciones que mencionamos antes, chao se usa únicamente como despedida.

 
 
 

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